29 de abril de 2008

Adolescencia...¿normalidad o patología?(Autora: Paula Albanesi)

¿Cómo caracterizar, en general, a la adolescencia?. ¿Cómo delimitar que es lo "analizable" de ella?. ¿Qué es lo que tenemos que tener en cuenta al momento de observar y analizar a un adolescente?.¿Con qué herramientas contamos como futuros profesionales para posicionarnos frente a un joven que consulta?.

Mucho se ha escrito en torno a la adolescencia. La podemos caracterizar como una etapa de crisis, en donde el sujeto ocupa un lugar activo en cuanto a las transformaciones y los cambios que se generan a partir de la pubertad. Muchas veces se han utilizado como sinónimo adolescencia y pubertad, sin tener en cuenta que la primera es la transcripción, la tramitación psíquica de los cambios que se producen en la pubertad. Pubertad como acontecimiento que produce una ruptura en el crecimiento, ese "ya no es lo mismo" ocurrido en el cuerpo biológico; a su vez, la adolescencia pone un corte en el desarrollo a partir de la tramitación de la novedad, de dar significación, metabolización esos cambios, hablamos de "otro" cuerpo, el de las representaciones psíquicas que conforman un cuerpo erógeno: los movimientos pulsionales que resignifican la sexualidad, la "metamorfosis de la pubertad" (parafraseando a Freud), el resurgimiento de la sexualidad en su segundo tiempo, que a diferencia de la infancia, el sujeto debe resignificar y enfrentarse a la lógica de la castración, de la incompletud, y de la posibilidad. Como lo mencionado anteriormente, en esta etapa el sujeto tiene un papel activo en la transformación y simbolización de los cambios que se producen, el paso de una lógica de lo infantil, de la dependencia, de la endogamia, a la lógica de la adolescencia, en donde se debe realizar un trabajo de duelo por aquel mundo infantil y contenedor que se pierde. Duelos por los cambios en el cuerpo, por la sexualidad infantil hacia la conformación de una sexualidad genital, "adulta", de la dependencia paterna y materna a la independencia (exogamia), el duelo por la pérdida del egocentrismo, del yo ideal, al reconocimiento del otro como diferente, y la tolerancia de estas diferencias. Duelos narcisistas y libidinales inevitables.

La Adolescencia es vivida como una etapa problemática, en muchos casos las perturbaciones del adolescente lo oponen a sus padres, a los adultos, a las autoridades y a la sociedad en general . De aquí se desprende uno de nuestros interrogantes iniciales: ¿Cómo poder diferenciar si nos encontramos frente a un sujeto "sano", adolesciendo la problemática propia de esta etapa, de alguien que puede estar afectado desde el punto de vista psicopatológico?. Me pareció acertado para responder a este interrogante, remarcar que en la adolescencia se produce una revisión de las identificaciones, por lo tanto, podemos decir que la adolescencia no comienza ni finaliza en un momento determinado, sino que es producto de una historia que se inicia antes del nacimiento del niño , historia que se construye y que está ligada a un proceso identificatorio , que es la "cara oculta" de este trabajo de historización[1] . Retomo a Piera Aulagnier: “entre las tareas reorganizadoras propias a ese tiempo de transición que es la adolescencia, considero que una tiene un rol determinante, tanto para su éxito como para su fracaso: ese trabajo de poner en memoria y de poner en historia, gracias a un tiempo pasado, y como tal, definitivamente, perdido, que puede continuar existiendo psiquicamente en y por esta Autobiografía, obra de un Yo que sólo puede ser y devenir prosiguiéndolo del principio al fin de su existencia”[2]. En el proceso identificatorio, Autobiográfico, de auto-construcción del Yo por el Yo, es en donde encontramos uno de los ejes para poder situar la diferencia entre los movimientos identificatorios propios de la adolescencia, y una organización psicótica, en tanto, en esta última, el "yo advenido" tiene característica de ausencia, esa relación del yo con la temporalidad esta caracterizada por el derrumbe de un tiempo futuro en beneficio de una mismidad que anclará al yo en una imagen de sí que podríamos calificar de fenecida (trépassée)[3] .

Etapa en la que coexisten infancia y adultez, en la adolescencia el tiempo infantil cubre el tiempo necesario para la apropiación y la organización de los materiales que constituyen ese Fondo de Memoria , desde el cual se garantiza la permanencia y fiabilidad, su "mismidad", del yo en los movimientos de construcción y reconstrucción a los que está sometido. Por lo tanto, adolescencia y temporalidad van juntas, en la organización de la historia del Yo, el tiempo pasado, cargado libidinalmente, permite la construcción del presente y del futuro, de ese que será el Yo Futuro.

Luego de estas breves consideraciones teóricas, describiré una viñeta clínica, para poder articular aquellos ejes que me parecieron importante y dar cuenta de cómo se manifiestan en la clínica.
Caso Clínico:

Este caso pertenece a D. Winnicot[4], corresponde a una serie de entrevistas que realiza a una paciente de 17 años llamada Jane, quien llega a él, previa visita a un médico clínico. En la primera entrevista, Jane cuenta que tiene una hermana 14 meses mayor que ella; describe a su padre como "encerrado en su mundo" y a su madre como inteligente y muy profunda, con la cual mantiene una relación distante y de poca intimidad. Alude a que está tratando de ser una persona individual y que por esto no puede hacerse cargo de las preocupaciones de su madre. A medida que avanza la entrevista, se vislumbra aún más el conflicto con la madre. Por otra parte, comenta con ansiedad que cuando era niña jugaba mucho con su hermana, que cada una era "catalizadora" de la otra, que jugaban mucho, en experiencias imaginativas maravillosas y sitúa como algo espantoso que eso haya terminado por causas que se deben a una mudanza, no pudiendo reanudar luego de ésta los juegos. Jane también comenta que está contenta de estar viva, pero por otro lado es un poco escéptica con respecto a la vida (...) En un momento la escuela le empezó a parecer "fastidiosa" por lo que se cambia a un instituto en el cual concurren muchos extranjeros y gente más grande, ella dice que le viene bien esta enmancipación, pero que le preocupa no tener patrones morales reales, que no se da cuanta de cuando algo está bien o está mal. Leyendo un poco el material clínico, aparecen muchos puntos relativos a la sexualidad, en tanto el ejercicio de la misma se realiza sin ningún tipo de compromiso, en un nivel puramente sexual, distanciado de lo afectivo. Vemos que la evitación de situaciones de compromiso afectivo son recurrentes en la vida de esta joven, tanto en los distanciamientos que mantiene con la hermana, con los padres, con los chicos con los que sale. Esto lleva a pensar que la idea de fusión con la otra persona ocasiona una pérdida de la propia identidad, por lo tanto, la fusión debe evitarse. Aquí juega un papel importante en la identidad de la joven la hermana, a quien reconoce como su otra mitad, en tanto las hermanas tenían que separarse para poder realizarse independientemente. Al final de las entrevistas revela que lo que a ella le molestaba de ella misma era que fuese dos personas al mismo tiempo: una estaba afuera, mirando a la otra, la retraída, que se dejaba mirar .

Con todos estos elementos extraídos de varias entrevistas, vemos un fuerte conflicto en torno a la identidad de Jane, en tanto en este momento de revisión de las identificaciones, puede pensarse en cómo podrá construirse lo "singular", aquello que define y que da las marcas de lo particular de cada sujeto, punto que parece ser clave para la paciente. Ya habíamos mencionado que parte del trabajo de la adolescencia consiste en poder construir una historia y que este proceso lo lleva adelante el yo, tomando elementos que han sido guardados para tal fin. El papel de historiador, de escritor, de héroe que realiza el yo, contando historias, describiendo batallas y posibilitando que el momento presente por el cual está pasando, sea interpretado, significado por lo que vivió en el pasado y pudiendo proyectarse en el futuro. Acá podemos ver los recuerdos infantiles de Jane, de los años maravillosos de la infancia, repletos de juegos e imaginación, compartidos por esa compañera de batalla que es la hermana, recordados y establecidos como puntos de partida para la caracterización e interpretación de la relación actual con la misma, aún permitiendo proyectar que dicha relación pueda reanudarse, pero sin el temor de fusión y pérdida, sino con la posibilidad de la creación de un nuevo vínculo basado en la creatividad y la maduración de las circunstancias actuales por las que está pasando cada una, esto es, pasaje de la lógica infantil, de la fusión, de lo homogéneo, a la tolerancia de la diferencias y el reconocimiento de los otros, que va a permitir la asunción de una personalidad diferente, reconociendo las características de cada una.

Con respecto a los padres, sabemos que en esta etapa se produce la caída de los mismos, en el sentido de que son des-idealizados. El cuestionamiento que hace Jane a su madre puede pensarse como una forma en que estos padres adquieren el estatuto de seres mortales, castrados, fuera de toda idealización que los convierte en el centro de la existencia del sujeto. Este fenómeno, característico de la adolescencia, implica tambien la caída de los enunciados identificatorios proporcionados por estos, proceso que facilita el pasaje de la idealización a los ideales, a los valores, a los principios con los que cuenta el sujeto como herramientas manejarse " en la vida".

Winnicot plantea que la cura para el adolescente es el paso del tiempo, y describe algo así como una fase de desaliento malhumorado de la adolescencia . No estoy de acuerdo con esta posición, me parece que la adolescencia no es algo a ser "curado", en el sentido más general del término. Creo que como Psicólogos tenemos una herramienta fundamental para la clínica con los adolescentes: La escucha. Escucha para registrar esas voces que gritan al mundo su nuevo nacimiento: ¡acá estoy! ¿Me pueden acompañar?, y tener siempre en cuenta que la clínica con adolescentes plantea ciertas dificultades que le son propias por el momento evolutivo de quien consulta. Difícil, pero no imposible.

Bibliografía:
· Aulagnier, Piera. El aprendiz de Historiador y el maestro-brujo- Segunda parte. Una historia llena de interrogantes. Ed. Amorrortu.
· Aulagnier, P. (1991). Construir(se) un pasado. Revista de psicoanálisis de ApdeBA. Vol XIII, número 3, 1991. 441-468
· Aulagnier, P. (1977) La violencia de la interpretación- Del Pictograma al Enunciado. Apartado: El Yo y la conjugación del futuro: acerca del proyecto identificatorio y de la escisión del yo. Ed. Amorrortu
· Aulagnier, P. (1988) Como una zona siniestrada. Revista de psicoanálisis de niños.
· Bleichmar, Silvia (2002) Revista Encrucijadas, UBA, Año 2, nª 15 Cap. VII Tiempos difíciles. La identificación en la adolescencia.
· Mannoni-Deluz (1986) La crisis de la Adolescencia. Cap. ¿Es analizable la adolescencia?. Ed. Gedisa-España.
· Winnicott, Donald ( 1991) Exploraciones Psicoanáliticas. Tomo II Apartado 42 Deducciones extraídas de una entrevista psicoterapéutica de una adolescente. Ed. Paidos
[1] Aulagnier (1984)
[2] Aulagnier (1991) pag.442
[3] Aulagnier (1977) pag.168
[4] Winnicot (1991)

28 de abril de 2008

Facultad de Psicología-UNLP

Estas son las próximas Reuniones científicas organizadas por la Secretaría de Investigación de la Facultad:

- PRIMERAS JORNADAS DE INVESTIGACIÓN de la Facultad de Psicología, en el marco del 50 Aniversario de la creación de la Carrera en la UNLP.10 de octubre de 2008.

- II CONGRESO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIÓN de la Facultad de Psicología de la UNLP5, 6 y 7 de noviembre de 2009.
(En breve más info.)

18 de abril de 2008

Cursos de Extensión Universitaria Gratuitos-UNLP

Para todos aquellos que estan en La Plata y les interesa el tema, esta semana empiezan los cursos de extensión universitaria que abajo se detallan. Pasen y vean...

Invitamos a participar de los Cursos de Extensión, en el marco del programa PIFATACS (Cátedra Psicología Forense, Facultad de Psicología, UNLP) y el Programa de Promociòn de la Salud (Cátedra Libre Marie Langer de Salud Mental y Derechos Humanos, UNLP).

CURSOS:

Clínica psicopatológica de la vulnerabilidad psicosocial y sociopenal
(abordajes desde la Escuela Argentina)
Psicología Forense (programa PIFATACS), UNLP
Docente: Juan Carlos Domínguez Lostaló
1° y 3° sábado de cada mes


Intervenciones psicosociales en comunidades e instituciones
(enfoque de derechos)
Cátedra Libre Marie Langer de SM y DDHH y Psicología Forense (programa PIFATACS), UNLP
Docente: Yago Di Nella
1° y 3° sábado de cada mes


Salud Pública y Salud Mental
Salud Pública, Fac. de Psicología, UBA (Cátedra 1)
Docente: Martín De Lellis
2° sábado de cada mes

Los tres cursos serán con evaluación y en conjunto acreditan la capacitación como OPERADOR PSICOSOCIAL EN SALUD COMUNITARIA. Cada curso es acreditable por separado, con su correspondiente certificado de aprobación (nota mínima de en las evaluaciones 6/10).

HORARIO
Sábado 9,00 a 13 horas
(Duraciòn: 1 año)
Facultad de Psicología UNLP. Segundo Piso. Aula 208.

INSCRIPCIONES:
E-mail: catedramarielanger@ yahoo.com. ar // contacto@catedramarielanger. com.ar
Consignar en el asunto “inscripción cursos de extensión”
Datos requeridos: Nombre y Apellido, Tel., correo electrónico, Cursos en los que se inscribe, ocupación y profesión
(Hasta agotar el cupo por disponibilidad de espacio áulico)

OBJETIVOS:
Formar OPERADORES PSICOSOCIALES EN SALUD COMUNITARIA para programas y proyectos de Desarrollo Comunitario, Salud y Educación, con acciones alternativas al Control Social Institucional Punitivo-Represivo, dentro del marco de la Doctrina de los Derechos Humanos y de Protección Integral de la Infancia.

10 de abril de 2008

Psicología, Profesión Y Transformaciones Sociales( Escrito en co autoría por Paula Albanesi, Martina Fernandez Raone y Carlos Alessandro)

Introducción

La idea de este trabajo es tomar algunos momentos en relación a lo referido a la historia de la Psicología en nuestro país, sin dejar de tener presentes aquellos atravesamientos tanto económicos, políticos, culturales como sociales, que le dan un marco y que delimitan el surgimiento de la práctica y el rol de los profesionales psicólogos. Pensamos que podemos situar como ejes las décadas de los 60 y 70, en tanto no podemos pasar por alto el resurgimiento de la democracia de los 80, para al fin, poder cuestionar y deliberar cuales son las prácticas actuales y las significaciones sociales que giran en torno al trabajador de la salud mental. Trabajar la historia pensada desde este pasado reciente, para comprender algunos problemas o cuestiones que están ocurriendo hoy. y de allí poder reflexionar ciertas cuestiones del campo.

Contexto Histórico

Podemos comenzar por describir algunas características del desarrollo de la Psicología en la Argentina durante la década del sesenta. Este período se caracterizó por los profundos cambios sociales y culturales y por la permanencia de una crisis en todos los ordenes: político, económico, social y cultural. De esta manera el conjunto de la sociedad vivió con mayor o menor intensidad situaciones problemáticas, ya que tuvieron lugar huelgas, golpes de estado, alzamientos civiles, secuestros, asesinatos políticos, etc. En esos años hubo una sucesión entre regímenes civiles surgidos de elecciones y gobiernos militares de facto en el ejercicio del poder, que impusieron la militarización del conjunto de la sociedad. En esta etapa se estableció el denominado “campo de la salud mental”, donde la psiquiatría dejó de ser la profesión exclusiva que curaba las “enfermedades mentales” y debió convivir con otras disciplinas como la Psicología, la Psicopedagogía, la Antropología, la Sociología. Entre ellas, el psicoanálisis adquirió un prestigio inhabitual que influyó en todas las áreas del saber.

Comenzaremos nuestro análisis a partir del año 1957, porque allí se desarrollan tres hechos fundamentales para esto que comienza a denominarse el campo de la salud mental. En primer lugar se crea el Instituto Nacional de Salud Mental. Esto quiere decir que antes de la creación de este instituto, las prácticas en el área de lo psi, de la subjetividad, eran patrimonio de los psiquiatras. A partir de generarse este nuevo espacio, se abre el área a otras profesiones: psicólogos, psicoanalistas, y luego asistentes sociales y psicopedagogos. Es decir, empiezan a aparecer experiencias que trascienden el campo médico. En segundo lugar se crea la carrera de Psicología en Buenos Aires. Si bien ya se había creado en las universidades de Rosario, Tucumán, y San Luis, en la facultad de Buenos Aires tuvo mucha importancia ya que se produce una inscripción masiva, además de orientarse hacia una formación casi estrictamente psicoanalítica, con lo cual aparecen una serie de peleas y luchas que transitan toda la década del 60 donde por un lado, se forman psicólogos que no están habilitados para ejercer la práctica clínica, pero además se forman aquellos dentro del psicoanálisis que no están habilitados tampoco para ejercer la práctica del mismo. La Asociación Psicoanalítica Argentina (creada en 1943, entre otros por Pichón Riviere, Raskovsky, Langer y Garma) fue la que orientó los primeros años del rol profesional, definiendo una impronta a la clínica y al quehacer psicológico, que marcó un sello de identidad para generaciones de psicólogos que aprendieron a pensar el discurso social en términos de modelos intrapsíquicos. El tercer hecho importante que aparece en el 57 es la creación del Servicio de Psicopatología en un hospital general (el Hospital Lanús) a partir de Mauricio Goldemberg. Hubo otros servicios anteriores, pero el del Lanús adquiere una importancia fundamental a partir de la gente con la que trabaja Goldemberg. Tanto psicoanalistas como psicólogos empiezan a desarrollar experiencias que para esa época eran importantes, en tanto trascendían todo el trabajo estrictamente médico que imperaba. Estos tres acontecimientos determinan porqué en el 57 aparece una ruptura con la psiquiatría manicomial dentro del campo de la salud mental. Estos hechos tampoco aparecen por casualidad, obedecen a un clima a nivel mundial donde el tema de la salud mental y del trabajo comunitario, estaba ligado a lo que en esa época se conocía como el estado de bienestar, que otrogaba ciertos beneficios a los sectores oprimidos. Específicamente en nuestro país coincide con la etapa del desarrollismo del gobierno de Arturo Frondizi, cuyo objetivo era el fortalecimiento y desarrollo de las industrias de base, y utópicamente pensar un capitalismo desarrollado en la Argentina. Esta política continúa con la dictadura de Onganía. Dentro de la dictadura se permiten ciertas experiencias en el campo de la salud mental, como las experiencias comunitarias. Todo esto surge en un clima en donde el rol del psicólogo era de “agente de cambio”. ¿Qué significaba eso? Que apuntara a generar tanto un cambio social como personal, que ayudara a la gente a transformar su vida y a vivir de manera más armoniosa. El agente de cambio era quien podía hacer algún desvío de lo establecido, del orden en la institución a la que las que concurrían. Había un clima de cambio en donde la juventud, los profesionales y los estudiantes compartían el imaginario de que todo podía ser modificado y transformado. De allí la necesidad de generar iniciativas, experiencias nuevas; de poder transformar el campo de la salud mental y pelear con ciertas formas tradicionales de la psiquiatría: la manicomial, que se daba en la apertura a la comunidad. No se concebía la universidad sin trabajo en la comunidad.

En el inicio de la década del 70, el rol del psicólogo pasa a ser de “agente de cambio” a “trabajador de la salud”, rol que se fue consolidando. Se consideraba que los psicólogos eran tan trabajadores como los obreros, y no se quería que un título universitario marcara una distancia con respecto a otros trabajadores. Se trabajaba con grupos, en asambleas universitarias, con una fuerte tendencia al psicoanálisis. La formación universitaria se completaba con grupos de estudios. Las asociaciones de psicólogos procuraban atender los requerimientos básicos para la formación de los profesionales organizando diversas actividades, aunque estas no contaban con el resguardo ni con las condiciones que conlleva el ámbito universitario, podría decirse que era una formación académicamente informal. Esto da cuenta del atravesamiento del marxismo en el psicoanálisis, unión que nunca llegó a cumplirse, pero que marca la implicancia de la ideología en la profesión.

También se realizaban supervisiones gratis. Surge la necesidad clara de declarar la autonomía profesional. Ya existían los primeros psicólogos graduados de universidades argentinas, profesionales con título que los habilitaba, pero no había una ley que regulara la práctica para ejercer la profesión (esto lo podremos ver más adelante con la introducción de los códigos de ética y la ley de ejercicio profesional).

Un fenómeno que es digno de mencionar es que los psicólogos empezaron a enseñarle a otros psicólogos y masivamente comenzó el ejercicio de la docencia por los mismos, ya que anteriormente los docentes eran médicos u otros profesionales. En esta década, en las universidades privadas también se desarrollaba la carrera de psicología, que tuvo un importante impulso debido a las restricciones e inestabilidades que sufrieron las universidades publicas.
En estos mismos años surge una importante organización profesional y gremial: COPRA (Confederación de psicólogos de la República Argentina). Nacen dos grupos: “Plataforma”, que era la coordinadora de los trabajadores de Salud Mental y “Documento”. Se le dio un gran fomento a los organismos de tipo gremial-profesional, profesional-universitario y gremial-no universitario. La acción laboral fue defendida y los reclamos gremiales fueron más concretos por estar los psicólogos muy bien nucleados en este gremio.

Estos grupos (documento y plataforma) rompen con la A.P.A. La Asociación intentaba ser políticamente prescindente; pero es muy difícil mantenerse prescindente frente a groseras violaciones de los derechos humanos. Intervenir, era muy peligroso, se había implantado el terror, reinaba el miedo.

La A.P.A. decidió mantener perfil bajo.

La subversión, fue desapareciendo lentamente, con lo que el régimen militar perdía justificación; la resistencia al autoritarismo, a la corrupción, la ilegalidad, crecía; el gobierno militar muy acorralado, cayó en 1982 con la vuelta de la democracia.

A partir de la posición neutral sostenida por la A.P.A., se formaron estos grupos fuertemente politizados, especialmente Plataforma, en menor medida Documento. Ambos coincidían en criticar fuertemente a la organización de la asociación y a su forma de funcionamiento. La consideraban obsoleta, poco democrática, sostenían que la estructura de A.P.A. estaba edificada, más para defender los intereses de clase y el estatus económico de los analistas que para promover el desarrollo del psicoanálisis y sus propuestas renovadoras.

La escisión de los 70 (Grupos Plataforma y Documento) “partió” el psicoanálisis en dos: uno que siguió fiel a la clase media que lo produjo y lo consumió y que quedó ligado a las instituciones oficiales dependientes de la I.P.A. y a las asociaciones lacanianas más tradicionales; y otro mucho más ligado a lo social que acompañó los procesos revolucionarios, a los movimientos políticos y que trascendió los límites de clase.

La mayoría de los miembros de A.P.A. disentían con las actitudes de los renunciantes, sin embargo muchos de los que no renunciaron pensaban que había mucho que cambiar en la asociación.

Las opiniones entre los que no renunciaron, se fueron polarizando en dos posiciones: las de los que pensaban que todo estaba bien como estaba, ("conservadores") y las de los “renovadores”. Pero lo cierto es que, desde Plataforma, el psicoanálisis argentino no volvió a ser el mismo, y la asociación, pese a las modificaciones democráticas que las circunstancias económicas y políticas le impusieron, tampoco volvió a recuperar le hegemonía de entonces.

¿Por que Documento? Sus miembros presentaron un proyecto de reestructuración de los procedimientos del análisis didáctico en la A.P.A.

Podemos sostener que Plataforma y Documento fueron responsables de un aporte significativo a la identidad del psicoanálisis argentino, y a su relación con el psicoanálisis global. Podemos contrarrestar esto con lo sotenido por la Asociación Psicoanalítica Argentina (institución académica sin fines de lucro), que tenía los siguientes objetivos:
· El desarrollo y difusión de la ciencia psicoanalítica.
· La cooperación con otras asociaciones: psicoanalíticas, científicas y culturales.
· La formación de psicoanalistas.
· Fomentar la investigación psicoanalítica y la extensión universitaria del psicoanálisis.
· Mantener los estándares éticos y profesionales de sus miembros. Si bien la A.P.A. se caracteriza por sostener un pluralismo teórico, tanto en la formación de nuevos psicoanalistas, como en la formación permanente y el debate científico. Este pluralismo se concibe en el respeto y estudio de todos los esquemas referenciales que parten del legado teórico freudiano, concibiendo de esta manera su vitalidad científica. Y plantean al psicoanálisis como una disciplina científica que estudia, investiga y describe el alma humana: cómo se forma, cómo se desarrolla, cómo está estructurada y cómo funciona. Todo esto en sus aspectos así llamados "normales" o sanos. Y también cómo se enferma y cómo se cura.

La década de los 80 fue una época marcada por el miedo que había dejado la dictadura en toda la sociedad, y particularmente en lo que nos atiene en la práctica del psicólogo. La recuperación de la democracia en 1983 reabrió la posibilidad de legislar el ejercicio profesional de la psicología y crear el Colegio Profesional. Muchos años de práctica específica y en ese momento treinta años de historia y trayectoria académica habían legitimado nuestros derechos que concluyeron en la sanción de la ley. Con la vuelta a la democracia, podemos plantear los hechos mas importantes de esta década:
· El Consejo de Rectores de Universidades Nacionales reconoció las incumbencias del psicólogo en los diversos ámbitos.
· La reapertura de la carrera que tuvo lugar en el año 1984.
· La Promulgación de la Ley Nacional del Ejercicio de la Profesión ( ley 32.227 ) en 1985 y la sanción de la Ley 10.306 de Ejercicio Profesional de la Psicología, que crea el Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires.
· Todas las carreras de psicología fueron reabiertas y se produjo una masificacion de inscriptos en todas las provincias, excepto en la Universidad de San Luis.
· Se crearon facultades de psicología y esto conllevo una mayor independencia institucional y académica de los estudios psicológicos.
· La carrera se organizó considerando a la psicología como disciplina científica y como profesión, proponiendo una formación plurivalente sin especializaciones en el grado.
· En 1987 comenzaron a funcionar los colegios profesionales.
· En 1989 fue aprobado el código de ética. Este Código proporciona un conjunto común de valores sobre los cuales los psicólogos construyen su trabajo científico y profesional. El propósito de este Código es proveer tanto principios generales como reglas de decisión que cubran la mayoría de las situaciones con que pueden encontrarse los psicólogos. Su objetivo principal es orientar el ejercicio profesional de los psicólogos atendiendo a la protección de los individuos y los grupos con los cuales los psicólogos trabajan.

Los planes de estudios de la carrera fueron rediseñados recreando el espíritu de esta nueva etapa democrática y considerando los requerimientos técnicos del planeamiento curricular especifico en Psicología. Los finales de la década encuentran a los psicólogos trabajando a nivel institucional en educación y en acción social, con grandes reconocimientos, pero también con dificultades de incorporación suscitados por los problemas que se generan a la hora de concursar en una carrera Profesional Hospitalaria, ya que no se reconocen las residencias y las concurrencias. Esta década sirvió para el afianzamiento de la Psicología con un perfil profesionalista, marcada por la actividad académica y el libre desarrollo cultural y de las condiciones de investigación. Comienza la difusión del pensamiento de Jacques Lacan en la actividad privada y en las universidades. Si bien hubo un acento en esta orientación, la búsqueda de nuevos espacios diferenciados del psicoanálisis generó alternativas teóricas

Conclusiones:

Resumiendo, podemos calificar el rol del psicólogo, para lo cual contamos con dos categorías generales: "agente de cambio" y "adaptador social". Ana María Fernández dice al respecto que el primer período del psicólogo como agente de cambio, en la invención de un rol profesional, era que iban al hospital gratis todas las mañanas, hacían docencia en la facultad, se analizaban gratis, se supervisaban.“No estábamos en instituciones cerradas como la A.P.A., pero estudiábamos y nos formábamos mucho. Y teníamos una vocación institucionalista”, dice Fernández. Se trabajaba con grupos, con asambleas comunitarias, con asambleas de sala, el recurso individual era algo más. El psicólogo argentino creció en la creencia de que la psicología es clínica y bajo la hegemonía del psicoanálisis, lo que ha generado el conocido hecho de que Buenos Aires, sea la capital de dicha práctica, por el número de analistas y la fecundidad de su producción teórica. La responsabilidad individual de cada psicólogo es aspirar a normas de conducta lo más elevadas posibles. Los psicólogos respetan y protegen los derechos humanos y civiles y no participan en forma deliberada, ni consienten, prácticas discriminatorias. El desarrollo de un conjunto dinámico de normas éticas para las conductas relacionadas con el ejercicio profesional de un psicólogo, requiere de un compromiso personal de toda la vida para esforzarse por actuar de manera ética; requiere asimismo fomentar el comportamiento ético de los estudiantes, supervisados, empleados y colegas, y cuando sea necesario, consultar con otros acerca de los problemas éticos.

Bibliografía
·
www.topia.com.ar . Vainer y Carpintero “Cambios sociales y culturales de la década del sesenta y el auge del psicoanálisis en la Argentina”.
· Carpintero y Vainer “Las huellas de la memoria” Introducción de Ulloa. 2004
· “Qué es A.P.A?” – “Qué es psicoanálisis?”.
www.apa.org.ar
· Klapenbach, Hugo. “El título profesional de psicólogo en Argentina. Antecedentes históricos y situación actual”. En Revista latinoamericana de Psicología. Vol. 32 Nº3, Año 2000.
· Fernández, Ana María. Conferencia dictada en el curso: Psicología como profesión, dirigido por J.C.Dominguez Lostaló. F.H.C.E. Col. De Psicólogos Distrito XI. Junio 1996



Acerca de la función de un asistente lúdico en un hospital de día (Autora: Paula Albanesi)

(Trabajo presentado en las 1º jornadas de la Clínica con la Gravedad, Organizadas por Artificio-Hospital de Día)
Introducción- (Breve referencia personal)

Comencé mi recorrido por el hospital, hace un poco más de dos años, en la función de Asistente Lúdico, una función que se había creado para ser desplegada allí, la consigna era doble, restablecer el juego allí donde ello se hallaba complicado, y poner a trabajar y a pensar esa función, De qué se trata esto del Rol del Asistente Lúdico en el armado de un Artificio. En simultáneo, comencé a conocer a los pacientes, y también a descubrir junto con ellos, sus particularidades, su personalidad, sus tiempos…Para describir mi experiencia y poder transmitir algo acerca de este “hacer”, en primer lugar, voy a exponer algunas cuestiones teóricas que me parecen importantes para sostener y enmarcar la función del juego (en un sentido amplio), así como también aquello que pude pensar respecto de cual es la función y el lugar del asistente lúdico.

Caracterización del Juego
El juego es considerado psicológicamente, como una necesidad humana, tanto en los niños como en los adultos. Quiero aclarar que en los espacios lúdicos, las actividades son tanto con los niños, como con los adolescentes y jóvenes. El juego permite la expresión de aquellos conflictos que no pueden ser resueltos. Al jugar, parte de los miedos y angustias se dominan mediante la acción, por eso no podemos pensar el juego sin asociar a ello el concepto de sublimación, como el proceso por el cual se produce la desviación de las metas de las pulsiones, hacia otros fines, sociales y valorados, como la actividad artística, el ocio, el trabajo intelectual, etc. Jugando, se repiten aquellas experiencias difíciles de controlar, se cambian finales de historias, se trocan roles y papeles que en la vida real son vividos de forma angustiosa. Winnicot plantea que “el jugar es hacer”, situándolo del lado de la salud. El juego permite la comunicación y favorece el crecimiento físico y el desarrollo psicológico la constitución de la subjetividad. Favorece la comunicación consigo mismo y con los demás. En donde hay juego, hay experiencia creadora, hay un lugar y un tiempo propios del hacer, un continuo que se da en espacio tiempo. Muchas veces el espacio de juego es amenazado por sentimientos y actitudes de los pacientes, que, no pudiendo lograr el control de los mismos, producen situaciones que hacen que la actividad lúdica tambalee, o se pierda, llevando a que el juego se interrumpa. Trabajar con pacientes complejos convoca a sostener fuertemente el espacio de juego, acudiendo a las propias herramientas y experiencias lúdicas, requiere de cierta flexibilidad y posibilidad de juego de quien está en esa función para posibilitar un espacio en donde se pueda desplegar la subjetividad del paciente.

La experiencia me remite a varias cuestiones, en primer lugar a la diferenciación de los juegos con los niños, y por otro, con adolescentes. En el caso de los más pequeños, (cuyas edades oscilan entre los 6 y 11 años), predominan los juegos individuales, en donde los asistentes lúdicos pasamos a interpretar personajes como princesas, guerreros, mamás o papás protectores, animales (por nombrar algunos de los personajes mas recurrentes), y los juegos siempre están cargados de mucha energía y requieren de la puesta a pleno del cuerpo. También los juegos con pelotas (ya sea fútbol, tenis), o simplemente saltar o balancearse sobre las mismas son los elegidos por los niños. Se ve como el cuerpo tiene un rol fundamental. Con los adolescentes el trabajo es diferente, ya que prefieren otros tipos de juegos, más colectivos e intelectuales, como el “crucigrama”, el “tateti”, los juegos de cartas, o el “ahorcadito” (hay que adivinar una palabra a partir de una sola letra). Destaco que en estos juegos, la convocatoria es mas amplia, ya que se realiza entre varios, sea en su variable de participación individual o como pequeños equipos. Estos juegos tienen reglas y un sistema de ganancias y pérdidas, potenciando, en el caso del crucigrama, el intelecto, en tanto su capacidad para formar y armar palabras, pensar significados, resolver situaciones especificas, o más bien, en el juego de las cartas (juego de azar) en donde podríamos decir, interviene el factor aleatorio, lo que coloca al adolescente en una posición diferente respecto a la actividad lúdica.

Hasta acá, el recorrido está en relación a los juegos estructurados, en donde el espacio y tiempo acontecen y se arma algo en relación a un paciente en particular, o , como en el caso de los adolescentes, el espacio es más social y de camaradería.

Función del Asistente Lúdico
Quiero ahora detenerme en la función del asistente lúdico, parte de nuestro que hacer está puesto en relación a sostener los espacios de juegos antes mencionados, así como también facilitar y mantener ciertos espacio, ciertos “intersticios”, que se generan entre las actividades de cada día, también restablecer el juego donde ello vemos se ha detenido, y si el juego no se produce, hay un niño en problemas en relación a sus tiempos instituyentes. El asistente lúdico acompaña, contiene, y organiza. Interviene también allí donde las cosas parecen complicarse, proponiendo, desde su lugar y función, diversas actividades, que permitan poder desplazar la mirada hacia otros intereses. Estas actividades que incluyen desde dibujar, jugar algún juego de mesa, cocinar, hacer un collage, escuchar música, cantar, armar una batucada, hasta disfrazarse, leer un cuento, pintar, o simplemente hablar. Convocar al paciente a que “habite” y haga propio el espacio en el que está, propiciándole herramientas para ello. Contener en los momentos difíciles y de angustia, así como también compartir un momento tranquilo y agradable. Quiero recortar una escena de un paciente, a modo de ejemplo de trabajo. “Al momento de ingresar a la institución, D. se encontraba muy inquieto y era difícil convocarlo a realizar alguna actividad. En una de sus idas y venidas, le propuse dibujar, a lo cual aceptó de muy buena gana. Dibuja a un guerrero congelado, y me comenta que este guerrero vivía en el polo sur y su misión era defender a la tierra de los intrusos. Le pregunte con quien vivía este guerrero y a quien defendía, y me dijo que defendía a los animales del polo sur de los intrusos. Después dibujó al científico loco que creó al guerrero, comentándome que le encantaban los mounstros y los científicos locos. Por mi parte se me ocurrió dibujar una oveja, que tenía poderes de hacer ropa calentita con su lana, a lo cual, D. responde con una carcajada. Se generó una situación graciosa y de complicidad porque la competencia era entre el guerrero congelador y la oveja que daba calor. La batalla se desarrolló durante un buen rato, interviniendo otros personajes, generando, en los días posteriores, una demanda de D. a seguir dibujando, no ésta, sino ya otras historias”.
Quiero terminar mi trabajo, contando una pequeña historia finlandesa, que extraje de un libro que habla sobre el juego y los juguetes, y dice así: ”hay un vendedor de juguetes que llega a un país en el cual tanto a los niños como a los adultos les está prohibido jugar. Nadie quiere, o mejor dicho, a nadie se le permite, comprar juguetes o muñecas. Los niños están alborotados con su presencia, y una de las muchachas se enamora de él. El vendedor de juguetes es tomado preso, como un individuo peligroso. Frente a esto, los niños, y la muchacha enamorada se revelan, derribando a los tiranos y liberando al que había sido injustamente oprimido”. Historia muy simbólica, ya que el jugar abre la posibilidad a la simbolización y al armado de la subjetividad.

Bibliografía:
§ Crónicas personales de trabajo con pacientes.
§ Sten Hegeler, “Cómo elegir los juguetes”-Paidos, Biblioteca del Educador contemporáneo
§ Arminda Aberastury “El niño y sus juegos”
§ Diccionario de Psicología
§ Laplanche y Pontalis “Diccionario de Psicoanálisis”
§ Georges Amado “Del niño al adulto-El psicoanálisis del ser” cap2 Ed. Paidos- Biblioteca de Psicología Profunda
§ Piaget, Inhelder “Psicología del niño” cap.3
§ Winnicott “Realidad y Juego” cap 3
§ Maggio, Viviana “Palabras Inaugurales”

6 de abril de 2008

7 de Abril Día de la Salud



7 de abril

Día de la Salud (paper publicado en la pag. de la Cátedra Marie Langer)

La Salud es un derecho de todos!!!

· No sólo es una cuestión física, ya que hay factores ambientales, sociales, psicológicos y culturales que influyen en el estado de salud o de enfermedad.

· Padecer una enfermedad no anula las potencialidades o habilidades de la persona.

· Tanto la Salud como la enfermedad son estados transitorios.

· La salud mental es un aspecto indisociable de la Salud.

El tratamiento que generalmente se ofrece a las personas con padecimiento mental es “intramuros”, es decir dentro de una Institución Manicomial.

Las largas internaciones tienen consecuencias negativas para la Salud , lejos de curar profundizan el padecimiento y crean nuevas patologías, al mismo tiempo vulneran los derechos de las personas.

Por eso nuestra propuesta es que el muro no viole el Derecho a La Libertad de las personas, que no Separe, sino que permita Expresarnos en Comunidad

Es por esta razón que los invitamos a participar en el diseño de un mural a ser descubierto el 10 de octubre “Día de la Salud Mental ” cuya temática será:

“Entre todos construyamos Salud, derribemos los Muros”.

El proyecto deberá acercarse hasta el 1º de Septiembre a 37 nº 573 entre 6 y 7 (Centro Pichón Rivière) o a 49 nº 1114 entre 17 y 18 (Centro Franco Basaglia) La plata

Consultas: ccfrancobasaglia@ yahoo.com. ar

3 de abril de 2008

¿"Sujetos" a qué? (Autora: Paula Albanesi)

(Trabajo presentado en el 3º congreso Argentino de Salud Mental)
I- Introducción
Podemos pensar al cine como una obra de arte, un reflejo de aquello que sucede en nuestra cultura hoy. Como señalaba Kandinsky “Toda obra de arte es hija de su tiempo y, muy a menudo, la madre de nuestros sentimientos…”. En el film “Contra la pared”, de Fatih Akin, observamos como el director muestra con presición y crudeza el rostro de la sociedad actual: agresión, vacío, confusión, adicciones, debilidad de principios y valores, ausencia de lazo social. Se ve al personaje principal de la película, en su hábitat, todo sucio, desordenado, abandonado, podríamos decir, des-habitado. El protagonista no es más que un objeto entre todos los objetos-gadgets que lo envuelven, que lo rodean, confundiéndose entre ellos. En tanto objeto de desecho, está por fuera de la norma de la ley y del deseo, marginado del lazo social, que lo lleva a ubicarse en un lugar de residuo evidente. Todas estas características nos convocan a pensar en la falla de regulación del goce, en la caída de los grandes relatos, en cuerpos desbordados de pulsiones, en subjetividades cuantificables y objetivadas, en sujetos aislados, “sujetos” al malestar de la sociedad actual, que se manifiesta en la clínica (y lejos de las Doras de Freud) bajo estas nuevas mascaradas (enfermedades psicosomáticas, anorexia, bulimia, depresión, ataques de pánico, stress post traumático, adicciones, etc), que la ciencia actual, bajo el mando del DSM IV, clasifica como producto o resultado del stress([1]) etc. La época actual, época de “mal-estar”, nos convoca a pensar y reformular la práctica analítica una y otra vez, en tanto somos testigos participantes de las condiciones actuales de producción de subjetividad, que nos remiten a un “que- hacer”, a encontrarnos con la gravedad y la urgencia, a re pensar cuales son las coordenadas, los principios sobre los cuales fundar nuestra práctica. Las preguntas que surgen en relación al presente trabajo tienen que ver con la conceptualización del sujeto en psicoanálisis, cual es su dimensión en la sociedad actual, cuanto de lo social repercute en la constitución de lo subjetivo y cual es la posición a tomar frente a estas nuevas “urgencias”.

II- Advenimiento del sujeto

La noción de sujeto es central en el campo del psicoanálisis. Desde la conceptualización cartesiana de sujeto, instaurada en la modernidad con el célebre “Pienso, luego existo” ( que nos remite a un sujeto que para ser tiene que pensar); hasta el recorrido freudiano de “sujeto del inconciente”, es indudable el camino recorrido. Donde la tradición filosófica veía sólo un sujeto de la conciencia, Lacan, en una lectura novedosa y original, rescata al sujeto del psicoanálisis, que hace reposicionar la categoría de Sujeto. ¿De qué sujeto hablamos en psicoanálisis? En el acto analítico nos preguntamos ¿quien habla allí?; y no nos referimos a una dimensión de la conciencia, digamos del yo, sino a una dimensión otra, del sujeto del inconciente, inconciente estructurado como un lenguaje, y del cual el sujeto se desprende. La dimensión de la subjetividad es a la que nos convoca el psicoanálisis, dimensión que queda por fuera en las ciencias, cuyo sujeto es objetivado y destituído de lo subjetivo. El estatuto del sujeto del psicoanálisis, es ético. Dividido entre el saber y la verdad, estructurado por la falta, el sujeto lacaniano se desprende de la cadena significante. Esto comienza desde el momento de la llegada de un niño al mundo, en tanto los seres humanos al nacer, lo hacen en un estado de prematuración e indefensión, dependiendo de un Otro que lo libidinice. Es así, como la madre, o quien cumpla esta función, baña con su parloteo a ese niño recién nacido y lo irá dotando (en el mejor de los casos) de las primeras huellas de lenguaje. Lo sostiene, le habla. Con su discurso irá inscribiendo así los primeros significantes que constituirán a ese recién nacido en Sujeto. Constitución que se da en relación al Otro, y es en ese Otro Simbólico donde encontramos la cadena significante, y de la cual el sujeto podrá hacerse presente, de la cual va a aparecer. Sin Otro no hay sujeto.

Retomemos lo que señala Lacan en su Seminario 11:”Al producirse en el campo del Otro, el significante hace surgir el sujeto de su significación. Pero sólo funciona como significante reduciendo al sujeto en instancia a no ser más que un significante, petrificándolo con el mismo movimiento con que lo llama a funcionar, a hablar, como sujeto .La constitución del sujeto nace en el campo del Otro”. Un significante es aquello que representa a un sujeto para otro significante, en tanto aquí surge el efecto del significante, constituyendo la dimensión del sujeto psicoanalítico. El sujeto así, se inscribe en la esfera del lenguaje, lenguaje que lo pre-existe y que marcará las condiciones subjetivas particulares. El sujeto se constituye desde el momento que habla. Retomando la pregunta ¿Quién habla en análisis? Y ¿desde que lugar lo hace? El sujeto que habla allí, marcado por la estructura, se hace evidente, en los lapsus, los actos fallidos, los sueños, el chiste, instante en el cual el discurso no se sostiene y emerge algo de otra lógica, del orden del inconciente. Estos cortes, estas discontinuidades producen el advenimiento del ser, cuya lógica es atemporal, pero que se produce en una escansión temporal, por el efecto de significación de la cadena significante que otorga la estructura al sujeto como una discontinuidad en lo real.
Para pensar en el advenimiento del sujeto, también deberemos diferenciarlo del yo, y esta cuestión nos lleva un poco más lejos, a los desarrollos freudianos de la segunda tópica, en tanto diferenciación entre sistemas conciente, pre-conciente e inconciente. Si bien, estas conceptualizaciones exceden el presente trabajo, es el inconciente el que se manifiesta en los sueños, en los lapsus, produciendo efectos que no son susceptibles de conciencia, de lo cual no se puede hablar, y que se manifiesta intensamente. Para Lacan, el inconciente está estructurado como un lenguaje, su existencia la sabemos vía la palabra, por el discurso del sujeto. En este discurso, que comprende operaciones del lenguaje, como la metáfora y la metonimia, las asociaciones de ideas van por el camino del significante y del sentido. Por la metáfora se producen las selecciones y sustituciones de un significante por otro, produciendo un efecto, un plus de significación, y por la vía metonímica, es que se conectan y se combinan los significantes. A partir de estas operaciones es que se va a producir lo que el sujeto tiene para decir, su historia, la historia de su deseo, y es la escucha atenta del analista (su “atención flotante”) la que develará la posición y desde que lugar habla el sujeto. En cuanto al yo, Lacan le otorga una importancia fundamental al estadio del espejo, como instancia formadora de la función imaginaria que se designa “yo” (je), y que se correlaciona con un primer momento de las identificaciones. Es a partir de allí, del otro semejante que sostiene y que posibilita una imagen de completud, de ortopedia, que surge la posibilidad del yo. En este momento, el efecto simbólico que produce el reconocerse especularmente en el Otro, produce la alienación por el reconocimiento de la imagen propia que viene dado desde otro, de lo ajeno. Se es lo que el otro me devuelve. Como en el cuento de Borges, “El otro”, en donde el personaje principal se encuentra consigo mismo, un par de años mas tarde. Una de las frases dice así :”(…) éramos demasiado distintos y demasiado parecidos. No podíamos engañarnos, lo cual hace difícil el diálogo. Cada uno de los dos era el remendo caricaturesco del otro”([2]) Este yo especular, que conforma el je, más tarde dará lugar a una instancia simbólica representativa del sujeto del inconciente. Este primer boceto será un contorno que contendrá todas las imágenes constitutivas del yo imaginario. La identificación imaginaria, es en palabras de Nasio, “la fusión del yo con la parte agujereada de la imagen del semejante es la imagen del espejo en su estructura invertida, que lo aliena y por el cual se desconoce, al igual que ocurre con su deseo que ubica en el objeto de deseo del otro” ([3]). En análisis se verá como las identificaciones que se producirán a lo largo de la vida del sujeto, sostienen al ser del sujeto, como se puede reconocer en la clínica, cuando el analizante dice “soy adicto”, en tanto el significante “adicto” era su forma de estar en el mundo, de ser reconocido, por él y por los otros. Parte del trabajo del analista consistirá en posibilitar que esas identificaciones caigan y se produzcan unas nuevas.

Como advenimos sujetos y a qué sujeto escuchamos hoy, fueron las preguntas que guiaron las coordenadas teóricas del presente trabajo. En la práctica analítica, el hecho de que estemos frente a un analizante, en principio, no constituye a un sujeto. Comenzamos a ubicarlo en tanto sujeto en la medida en que habla, habla a otro, en la medida en donde podemos ubicar al Otro, que es el que lo constituye. No hay sujeto si no hay un significante que lo funde.

III-¿Sujetos a qué?
De esta manera, descubrir la propia voz, el propio cuerpo, la propia imagen, tener un nombre propio, separarse del otro y asumir la posición de sujeto deseante, es un camino que implica el ser hablantes. Hacerse sujeto responde a que el niño ocupa un lugar en relación al deseo, aún antes de nacer. Luego, aparecerá el significante del nombre del padre, instancia simbólica que actúa mediante el corte, mediante la ley, representando una instancia de terceridad que operará en la relación madre-hijo. Este corte, regulador del goce, permitirá al niño asumir una identificación significante, lo que le posibilitará la emergencia del deseo.

Ahora bien, retomando la caracterización de la época actual, y de cómo se encuentra el sujeto en ella lo que se vive actualmente es la falta de regulación de esta ley, donde parecería estar todo permitido, o al menos, poco regulado. Hay una desvanencencia del nombre del padre.

Asistimos a una época de grandes vacíos, de la caída del Otro como instaurador de la ley, que organiza y pone límite al goce. En esta era de desbordes, la ausencia del Otro se presentifica en las patologías actuales, que convocan permanentemente a rodear un borde, un límite entre el que hacer y la pregunta por la urgencia. Someter a pensamiento y a reconstrucción la posición del sujeto, a que sujeto escuchamos, romper con lo instituido desde el sistema, reivindicando la particularidad del caso por caso, ir más allá de lo masivo y etiquetable, es un desafío para los analistas de hoy, cuya práctica se inserta en el mismo sistema que atenta contra el sujeto de nuestra praxis. En su texto “Hijos del Trauma”, Laurent propone siempre considerar al sujeto del inconciente, dejando de lado las categorías anónimas, y no contribuir a la ausencia del lazo con los otros. El propone reinventar al Otro, en tanto esto sólo es posible defendiendo lo particular, rescatando la palabra, y lo que un sujeto pueda decir allí, desde lo más profundo de su ser. En esta dirección tenemos que operar para no caer en la pérdida de la identidad de la práctica, y sobre todo, para rescatar la dimensión del sujeto. Hoy ya no hablamos de sujeto, sino de consumidor. No hablamos de deseo, sino de una compulsión a tener cuanto objeto surja en el mercado. Hay un borramiento de la dimensión subjetiva deseante, en tanto los gadgets pasan a ser los nuevos objetos de las pulsiones, que corren acéfalas y sin circuitos. Las formas de satisfacción actual dejan por fuera a la palabra, implicando un mayor rechazo al encuentro con el otro sexo, a la posición sexuada, a posicionarse frente al deseo. Los excesos de objetos-gadgets (producidos por la ciencia y la tecnología), propician distracciones a los individuos, opacando la subjetividad. Estos objetos producen un goce excesivo, que al no estar regulado, taponan y enmascaran la dimensión de la falta, haciendo creer a su dueño en la completad y sutura de la división subjetiva. Ilusión de completad, donde el objeto viene a salvarnos del vacío del tiempo libre. De aquí que nos encontremos ante tantas adicciones: al sexo, a las drogas, a la comida, alcohol, etc. Como analistas, esto nos convoca a pensar en cuales son las nuevas modalidades de goce, en lo que Freud llamó pulsiones de muerte: goce desregulado que borra toda dimensión de deseo, y nos convoca a pensar los principios de la clínica guiados bajo un nuevo enfoque: el de los “sujetos al malestar”.

IV-Bibliografía

- Jacques Lacan. El seminario, libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Editorial Paidós, edición 2003. Cap.2,3
- J.A. Miller. Introducción al método psicoanalítico. Editorial Paidós, Buenos Aires 2003, Serie Nueva Biblioteca Psicoanalítica. Punto 1. Método
- J.A Miller. La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica. Editorial Paidós, Buenos Aires 2003. Cap. V: La intención del obstáculo.
- Laurent, E. La urgencia generalizada. Editorial Grama, Buenos Aires, 2004. Cap. “Hijos del trauma”.
- Menassa, Cuesta. La identificación en Psicoanálisis. Editorial Grupo Cero. Madrid, 2002.Colección extensión universitaria.
- Nasio, J.D. Enseñanza de 7 conceptos cruciales del psicoanálisis. Editorial Gedisa. Barcelona
[1] Laurent, E. La urgencia Generalizada, Pág.23
[2] Borges, J.L. Obras Completas. El libro de Arena (1975) “El otro”. Emecé Editores 1989, pags. 11-16.
[3] Nasio, J.D. Enseñanza de 7 conceptos cruciales del psicoanálisis, Págs. 159-160